Los trabajadores de Brasil pasarán de 44 a 40 horas semanales y de seis a cinco días de trabajo. El Congreso promulga este viernes la enmienda constitucional que reduce la jornada, aprobada por la Cámara de Diputados en mayo sin recorte salarial y con un periodo de transición de 60 días. La reforma salió con votos de la alianza de gobierno y también del bolsonarismo, una coincidencia poco común en un país polarizado. Es una de las demandas laborales más antiguas del movimiento sindical brasileño.

La promulgación llega en plena campaña: Luiz Inácio Lula da Silva recorre Juiz de Fora, en Minas Gerais, y Flávio Bolsonaro busca votos en televisión rumbo a la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre.

Lo que significa para México: aquí la reducción a 40 horas avanza de forma gradual hasta 2030. Brasil la aplica de golpe; su experiencia servirá de espejo para empresas y trabajadores queretanos.

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