Un tren AVE de Renfe que cubría la ruta Madrid–Sevilla alcanzó por detrás a un tren de Iryo cerca de Urda, en Toledo, España, a las 08:54 hora local (01:54 en Querétaro). El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, elevó el saldo oficial a 68 muertos y advirtió que no se descarta encontrar más víctimas al retirar los vagones; hay al menos 80 heridos y en ambos trenes viajaban 544 personas.

La causa sigue en investigación: una jueza de Orgaz ordenó las primeras diligencias, y la Guardia Civil y la comisión de investigación de accidentes ferroviarios interrogaron al operario del centro de control. La alta velocidad entre Madrid y Andalucía quedó suspendida y el Gobierno español decretó tres días de luto oficial.

Para México, que construye el tren de pasajeros México–Querétaro, la tragedia recuerda que la seguridad ferroviaria se juega en la señalización y el control de tráfico tanto como en las vías.

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