Santiago Nieto Castillo sostuvo que el campo queretano enfrenta dos problemas que no se pueden ignorar: la pérdida de superficie agrícola y la falta de agua para producir. Con datos del INEGI, señaló que entre 2022 y 2025 Querétaro pasó de 159 mil a 117 mil hectáreas agrícolas, una caída de 26.2%: “42 mil hectáreas menos para producir alimentos”.

Nieto atribuyó la pérdida al crecimiento urbano desordenado y a un negocio inmobiliario que, acusó, avanza “sin planificación, sin ordenamiento territorial y sin que nadie en el gobierno estatal diga nada”. A ello sumó la sequía de 2023 y 2024, documentada por la Conagua, que dejó a los productores con menos agua para riego, cosechas más difíciles y más incertidumbre para sostener a sus familias.

Planteó preguntas directas al Gobierno estatal: cuánto se ha invertido en tecnificación de riego y qué apoyos reciben los productores de la Sierra Gorda y el semidesierto. Considera que el campo necesita infraestructura hídrica, tecnología, respaldo a quienes lo trabajan y una planeación urbana que proteja las zonas agrícolas. “Los datos del INEGI están ahí. Lo que falta son las respuestas”, concluyó.

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