El Parlamento de Yemen aprobó el 29 de septiembre la movilización general del país, con base en el artículo 37 de su Constitución, ante el avance de los rebeldes hutíes hacia el estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los pasos marítimos clave para el comercio y el petróleo mundiales. El presidente Rashad al Alimi la describió como una movilización nacional integral.

El gobierno reporta 756 operaciones en 72 horas y 2,316 bajas entre los hutíes, cifras sin verificación independiente, y ofrece amnistía a quienes abandonen la insurgencia. El control del estrecho está en disputa: los hutíes lo reivindican y el gobierno lo niega. A mediados de mes, la ONU ya había advertido de combates intensos en la costa occidental.

Para México el riesgo es indirecto, pero real: un bloqueo en Bab el-Mandeb encarece fletes y energía, costos que terminan en los precios de importación y en la cadena de suministro de la industria queretana.

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