En Cadereyta de Montes, 134 títulos de propiedad convierten a familias del semidesierto en dueñas legales de los predios donde viven y trabajan. Con el documento en mano, su casa o su parcela deja de ser un patrimonio de palabra: puede heredarse, venderse con seguridad o respaldar un crédito. Es el tipo de trámite que suele quedarse años en el cajón y que, en zonas rurales, separa a una familia del acceso a financiamiento y apoyos.
La entrega forma parte del programa estatal de Regularización de Predios Urbanos y Rústicos y se realizó en el Colegio de Bachilleres Plantel 5. Detrás de cada título hay un trámite administrativo y judicial que exigió coordinar al Instituto Registral y Catastral del Estado, a jueces de primera instancia del Tribunal Superior de Justicia, a la Dirección de Catastro municipal y a la Dirección Jurídica y Consultiva de la Secretaría de Gobierno. Con ello, los predios se incorporan al ordenamiento territorial y quedan inscritos a nombre de sus propietarios.
El secretario de Gobierno, Eric Gudiño Torres, encabezó la entrega y sostuvo que el esfuerzo de los servidores públicos se traduce en certeza jurídica sobre la tenencia de la tierra. Para las familias, la diferencia es concreta: lo que levantaron con años de trabajo ya tiene respaldo legal y nadie puede disputárselo sin papeles de por medio.
Te recomendamos: 18 mil niños queretanos aprenden jugando



